Había tres grupos de niños y entre ellos no se mezclaban.
Estaban aquellos a los que sus padres habían comprado los juguetes y que casi siempre ocupaban el centro de la calle .Luego estaban los que tenían los juguetes porque los dueños de los puestos se los habían regalado en agradecimiento por usar el baño de sus casas y porque instalaban los tiendas delante de sus fachadas. Estos niños jugaban en las aceras, cerca de sus puertas, porque había una especie de código secreto, y aunque los juguetes eran los mismos, eran menos juguetes si te los regalaban por usar tu baño.
Finalmente estábamos los que jugábamos con los cartones que los envolvían, y lo hacíamos en el campo, los recortábamos y los escondíamos debajo de alguna piedra. Nunca los enseñábamos y los teníamos todos.